Mariel Rojas compartiendo la historia de vida que dio origen a MAY-RAH-KEY y a su camino de transformación consciente y acompañamiento integral.

Mi historia

Soy Mariel Rojas y creo profundamente que incluso los momentos más difíciles pueden convertirse en maestros de vida.

Como muchas personas, he atravesado experiencias que cambiaron mi manera de comprender el mundo. Algunas llegaron en forma de pérdidas; otras, como preguntas profundas sobre el sentido de la vida; y algunas como desafíos que jamás imaginé enfrentar.

Uno de esos momentos llegó cuando recibí un diagnóstico de cáncer.

En medio de la incertidumbre, recuerdo especialmente la conversación que tuve con mi hijo. Debía explicarle que, como consecuencia del tratamiento, pasaría algún tiempo sin cabello.

Mientras intentaba encontrar las palabras adecuadas para ayudarlo a comprender aquella realidad, él me regaló una de las enseñanzas más hermosas de mi vida:

«Vas a ser la peloncita más bella del mundo»

Sus palabras transformaron mi manera de mirar lo que estaba viviendo.

Comprendí que no siempre podemos elegir las circunstancias que llegan a nuestra vida, pero sí podemos aprender a elegir cómo las transitamos.

Durante ese proceso participé en una entrevista cuyo mensaje final continúa acompañándome:

Sí es posible encontrar momentos de felicidad, incluso mientras atravesamos situaciones difíciles.

No porque el dolor desaparezca.

No porque las dificultades se vuelvan sencillas.

Sino porque dentro de cada persona puede existir una fuerza capaz de sostenerla, enseñarle y ayudarle a transformar su experiencia.

Historia de vida de Mariel Rojas sobre cómo las experiencias de pérdida y transformación fortalecieron su propósito de acompañar a otras personas.
Mariel Rojas comparte cómo su experiencia de vida y formación dieron origen a un propósito de acompañamiento consciente y bienestar emocional.

La historia que transformó mi manera de vivir

Hace algunos años, la reconocida periodista Lizeth Castro, me invitó a compartir mi experiencia como paciente oncológica.

En aquel momento no imaginaba que esa conversación se convertiría, con el paso del tiempo, en un testimonio de esperanza para muchas personas que también atravesaban momentos difíciles.

Hoy quiero compartirla contigo, no porque hable de una enfermedad, sino porque refleja una convicción que sigue acompañándome hasta el día de hoy:

Siempre es posible encontrar luz, incluso en medio de los procesos más complejos de la vida.

Han pasado varios años desde aquella entrevista. Mi vida ha seguido transformándose, llegaron nuevas despedidas, nuevos aprendizajes y también nuevas herramientas para acompañar a otras personas. Sin embargo, hay algo que permanece intacto: la profunda convicción de que siempre existe un camino hacia la esperanza cuando decidimos recorrerlo con consciencia, amor y compañía.

En cada etapa se avanza un peldaño hacia la transformación!

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